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esta muy bueno el video, esta mucho mejor la cancion, y joaquin es un grande

MEANDO CON SABINA

Pues sí señor, agosto de dos mil y pico, que la memoria no entiende de números, ni falta que le hace, sol de justicia, feria de Almería, el corner africano of Spain, o España cañí, sírvase a su gusto. Mediodía de ajetreo, cañas, vinos, y lo mejor de todo: amigos, risas, juerga,... en fin, esos poco poquitos ratitos güenos que especialmente a una cierta edad cada vez pasan más de tarde en tarde, pero que cada vez se aprecian más y por eso se disfrutan más.

Pues bien, se nos echa la tarde encima, y hay que prepararse, relajarse, templar ánimos, vestirse de verde samurai y oro, porque esta tarde se para el mundo, esta tarde vuelve la emoción, esta tarde la muleta planchá, esta tarde se echa alante la pierna, esta tarde cruzarse y torear, esta tarde parar, templar, mandar, esta tarde peligra la femoral, esta tarde se escribe la verdad del toreo, esta tarde, pasión y arte, torea José Tomás, ¡que dios te guarde!

Entramos a la plaza, y hay que soltar amarras, que todavía venimos un poquito cargados, entramos al clásico urinario de tiempos de antes de la República, que en esos temas la moderna sociedad en la que vivimos poco ha evolucionado, y poco tiene que hacerlo, uno de esos viejos lugares que siguen igual que siempre en nuestra España cañí. Me arrimo, mido la distancia, abro cuidadosamente las piernas, me bajo la cremallera, y empiezo a mear. ¡Uff!, qué falta me hacía. Vuelvo la vista, mientras ya sabéis lo que hago, y he aquí que a mi vera, no, no puede ser, ¡coño, que sí es!, ¡Sabina meando a mi lao!

No me jodas, Joaquinito, casi me lo echo encima, balbuceo torpes palabras, Joaquín las esquiva con educación, pero con distancia, tan acostumbrado estará a parecer simpático, pero joder, es que ni meando dejan a uno tranquilo. Le pregunto por Serrat, y la sale la vena andaluza: “está en Graná”. Le pregunto por su amigo Tomás (días antes pasó por la enfermería de la Malegueta): “sin problemas, está a tope, como siempre”. Lástima no tener a mano los ciento de catorce, y le echas una firmita. “Pues sí, otra vez será”. Par de sacudidas, que más de eso ya sabemos lo que son, hasta luego, y si te he visto no me acuerdo. Joder, con los nervios ni me he dado cuenta de mirarle la talla de los Calvin Klein. ¡Vale, podéis reiros, pero no me digáis que no sois de los que miráis esas cosas, que no me lo creo!

Salgo del urinario nerviosito perdío, contando la hazaña: colegas, que he estao meando con el Sabina, que sí, joder, que es él, ¿no lo habéis visto salir?, que le he preguntado por José Tomás, que es su amigo. ¡Pues no he vacilao yo ni ná contando la historia de la meá a tó bicho viviente!

Bueno, vamos a sentarnos, que ya la tarde huele a triunfo. Buscamos el sitio en el tendido, tan pegaditos como estamos, como piojos en costura, y con esta calor. Por fin me siento, y he aquí que a mi vera, no, no puede ser, ¡coño, que sí es!, ¡Sabina sentao a mi lao! Esto es el dos en uno, el acabose, ¿no te dije que lo había visto? ¡Joder qué risa! Hoy ya me puedo acostar a gusto: amigos, esos ratitos güenos, y ahora juntitos, dos de mis pasiones: Tomás y Sabina, Sabina y Tomás. Juntos, que no revueltos.

La verdad es que no estaba justo a mi lado, porque Joaquín estaba en el medio, flanqueado por sus dos acompañantes. Empieza la verbena que supongo arrastra el famoseo: que si me firmas la entrada para tu concierto, que si una foto, y ahí está el tío, el artista, aguantando estoicamente el temporal, sin descomponer la figura, plantao en el albero, sin mover las zapatillas por más arreón que le de el toro. O el toro o el hule, no queda otra. En fin, lo dicho, que sin entusiasmo, pero con educación, quizás puede parecer raro, pero se me antojó todo demasiado políticamente correcto.

Torea José Tomás, poco más que añadir, se hace el silencio, emoción, verdad, pasión, arte: dos orejas, triunfo,… y ni una sonrisa, parece demacrao, tan blanquito como está. Joaquín, como el resto de la plaza, se levanta varias veces para aplaudir al torero, y ya de paso explicar a la compañera cómo es aquello del lance de frente por detrás, y otras suertes de la tauromaquia tan olvidadas y tan vulgarizadas por otros. ¡Ay si por los Torremolinos de la España taurina vieran los desplantes de los Romero, Paula, Chenel, y otros (pero no muchos más)!

Muere el tercer toro, y llega la merienda, veinte minutos de merienda, que en Almería se va a los toros porque estamos en feria, y hay que merendar, y hay que divertirse, ¡como está mandao!, y si no te gustan los toros, pues lo mismo da. Sabina, ¿una cervecita fresca, un vinito, un finito fresquito, un saladito, un montadito de…? Desde que nos hemos vuelto tan finitos, con todito acabado en ito…, ¡qué fue del bocata de jamón! Llega el postrecito, el pastelito, y la copita pa rematar la faena. Y el maestro, ahí, aguantando el tipo, que no señora, que se lo agradezco de verdad, que no me apetece, hasta que llega la palabra clave. Sabina, ¿un güisquito? El artista, genio y figura, se da la vuelta, tez pálida, dedos de fumador empedernido, voz ronca: ¡El güisqui, sí que se lo voy a aceptar, señora! El que tuvo, retuvo, ahí sí que sale de los adentros el golfo que todos hemos querido ser, la envidia de los vulgares padres de familia, esposos y padres ejemplares, y el tío, con un par, se hinca su güisqui con hielo, y un poquito de agua pa rebajar, nada de rebajarlo con refrescos ni mariconadas, y si mañana canto, pues mañana será mañana, que hoy es hoy.

Alguna corta conversación sobre los toros con los vecinos de localidad, que si ayer hubo toros de Palha, y Joaquín pregunta: ¿ah, sí? ¿Han traído aquí toros de Palha? Pues sí señor, los patas blancas en el coso de la Avenida de Vilchez. Parece que el tío sabe de lo que está hablando. Aprovecho la ocasión, Sabina, para pedirte que le des un recadito a tu amigo Tomás, simple pero directo: con todo lo que ha hecho, ya sólo le queda presentarse en las Ventas con TOROS, y salir a hombros, claro.

¿?¿?¿?¿?

¿TOROS? ¿En mayúsculas?

Pues sí, Joaquín, seguro que sabes de que hablo, que se deje ya de torear juanpedros y domecqs, y otras yerbas, que todos nos rendimos ante él, pero que tiene un borrón, santacoloma se llama.

Arrastran el segundo toro de Tomás, en este ha estado frío. De repente, como si ya lo demás no le importase, Sabina se levanta, hace mutis por el foro, y toma las de Villadiego. Cuánta razón tienes, Joaquín.

Cae la noche, se acaban los toros, toca recogida, el poso amargo de la despedida, esa hora maldita en que los bares…, sólo queda recoger amarras y volver a casa, y si allí además triunfamos, pues ya sería el rien ne va plus, pero amigo, eso sí que son otros lópez, que, como dijo aquel, podrían ser contados en otra ocasión. El día ha sido completo, ¡cuánto valen esos pocos ratitos güenos! ¡Por qué seremos tan imbéciles de olvidarnos de lo que realmente nos importa! Por eso, Joaquinito, los huérfanos de emoción te necesitamos, como a Tomás o a Curro, como a Manolo García o a Pink Floyd, como a Camus o a García Márquez, como a Lorca o Machado, como a Velazquez o Dalí, como a tantos otros, que sois capaces de ponernos los pelos de punta por la belleza de lo que creáis. ¡Uff! Creo que me estoy pasando, esto me está quedando cursi que te cagas, y lo que yo quería decir, es que también necesitamos tu toque golfo y rebelde, tu vida de poeta maldito, el espejo en el que mirarnos, para que los cuerdos de atar al menos disfrutemos de cuando en cuando de esos pocos ratitos güenos.

Bueno, Joaquín, ya sólo me queda la despedida. Espero al recibo de la presente te encuentres bien, nosotros por aquí, todos bien, a dios gracias. (Risas.) (Mías, quiero decir). Como es obvio, supongo que no te acordarás de la anécdota, supongo que ni siquiera en la plaza te diste cuenta, ya hace algunos años, y siempre he pensado en escribirlo, y hoy por fin que me ha salido casi sin querer, sin tenerlo premeditado, tengo que decir que me ha hecho pasar uno de esos pocos ratitos güenos que nos de la vida. En esta caso, aquí, en casita, con mi mujer y mis hijos alrededor, que también dan sus alegrías, ¡sobre todo cuando se van! (Más risas). Espero que te llegue esta historia, y si la lees, que al menos te haga sonreir.

Por supuesto que la historia, la he repetido hasta la saciedad a todo hijo de vecina con el que me cruzo, en la familia, en el trabajo, en el bar, en el metro (¡qué coño de metro, sin en Almería no hay metro!, desde luego que hay que estar en todos los detalles, pues ya lo habrá); cada vez más aderezada y adornada, of course, por lo que, lo que acabo de escribir, puede que se parezca a la realidad como un huevo a una castaña, pero ¡coño!, con tanta crisis, tanta rutina, tanta vulgaridad, qué menos que dejar volar la imaginación de cuando en cuando.

Como siga así la despedida va a ser de quinceañeros besuqueándose en el portal. Ya sí que termino, que si sólo me enviaras unas palabritas, pues me daría más que por satisfecho, y entonces ya sí que se lo contaría hasta al enterraor de mi pueblo.

¡Ah!, se me olvidaba, un favor: que sigas cuidando y jugando con las palabras, que cuando tú las juntas valen más que el oro… ¿de dónde? Y que mis hijos me dicen que qué pesao soy, que estoy todo el día con el “Vinagre y Rosas”, y decirte que me ha encantado, que algunas otras cosas anteriores me han gustado menos, pero que con esto he vuelto a disfrutar como un enano, como no lo hacía desde el 19 días y … ¿cuántas noches? Sin contar calle Melacolía, ni …, ostia, que me vuelvo a enrollar. Por cierto, el desolado paisaje de antenas y de cables seguro que es Moratalaz, ¿a que sí? Yo también pasé por allí mon petit Montparnasse algunos años atrás.

Saludos.

angelotejedor@hotmail.es

Muy bueno el video, me encanta esta cancion espero escucharla en vivo en rosario el proximo 17, Sera mi primer concierto y estoy ansiosa